Las bayas de la felicidad

Procedentes del Himalaya llegan las bayas Goji, un complemento milenario en Oriente que ahora arrasa en Occidente debido a sus propiedades antioxidantes y energéticas.

¿Placebo o realidad?

Consumir este producto diariamente, afirman algunos expertos como el doctor Mindell (controvertido autor de “El libro de las Vitaminas”), ayuda a:

alargar la vida

proteger de enfermedades

favorecer el tránsito intestinal

mantenerse joven

disfrutar de mayor energía…

…¡entre otros muchos beneficios!

Sin embargo, hoy por hoy continúan realizándose investigaciones para constatar los efectos de este complemento alimenticio, que si bien ofrecen resultados positivos en torno a la capacidad antioxidante del complejo polisacárido-proteína de este producto, no llegan a resultar concluyentes, al haberse realizado sobre todo en animales y muy poco “en vivo” sobre humanos.

Aún así ya son muchas las personas que se declaran adictas a este exótico fruto y que dicen notar sus beneficios tras haberlas incorporado a su dieta diaria. Entre ellas, famosas como la ex- Spice Victoria Beckham, que acompaña su saludable menú con ricos zumos de Bayas Goji.

¿CÓMO TOMARLAS?

Antes de comprarlas comprueba en la etiqueta que se tratan de bayas pertenecientes a las especies Lycium Barbarum o Lycium Chinense, para evitar adulteraciones. Puedes adquirirlas deshidratadas (con una textura y un aspecto similar al de las pasas pero en tono rojizo).

Respecto a su posología, se recomienda una ingesta diaria de unas 20 o 30 bayas al día . Pueden tomarse solas, mezcladas con cereales o con el yogur, en forma de zumo, decorando ensaladas… Gracias a su sabor agridulce, podrás combinarlas con lo que quieras.

Benefíciate de los efectos de la nutricosmética: es un tratamiento natural, eficaz, fácil de seguir y con unos resultados visibles y sorprendentes.

Más bayas milagrosas

Parece que, cada vez más, la naturaleza nos recuerda que es la base de la salud. Si las ya famosas bayas de Goji se han instalado como complemento alimenticio, venidas desde el Amazonas aterrizan otras bayas con otras tantas propiedades beneficiosas para el organismo. Las bayas de Acai Berry, procedentes de los bosques tropicales de Brasil, son unas primas lejanas de la uva que tan solo crecen en determinadas condiciones de humedad y en una latitud muy determinada. Una pequeña joya de la naturaleza que, en apenas unos meses, se ha consolidado como una ayuda natural con múltiples aplicaciones y una fundamental: ayudan, al igual que las de Goji, a luchar contra esos radicales libres que nos acompañan y que forman parte del cuerpo humano.

Y es que estas bayas brasileñas son un altísimo concentrado en antioxidantes, esos grandes aliados que ayudan a luchar contra el desgaste del organismo. Las bayas de Acai Berry cuentan con argumentos para complementar otras dietas de aportes en antioxidantes ya que, añadido, su concentración supera la de otros alimentos naturales estrella –como el tomate o el té verde-. Además, cuentan con importantes efectos desintoxicantes para el organismo, ya que ayudan a eliminar toxinas, y se han convertido en un gran aliado para luchar contra el sobrepeso, por sus propiedades saciantes del apetito, e, incluso, en la lucha contra el colesterol, dado que ayudan a reducir la absorción de colesterol en el intestino y favorecen la no acumulación de grasa en las arterias. Si ya sabemos que, además, ayudan a conciliar el sueño, podríamos pensar que son el remedio mágico.

Sin embargo, no nos dejemos engañar: que sean naturales y procedan de un arbusto no implica que puedan tomarse a diestro y siniestro. No hay que perder de vista nunca que tan malo es el exceso como el defecto, y que a pesar de sus propiedades se han de tomar con cierta supervisión. Una que es fundamental, sobre todo, cuando estas bayas se tienen en cuenta como complemento en dietas de adelgazamiento ya que, en exceso, provocan una rápida pérdida de peso que no deja de ser una pérdida de minerales, sales y antioxidantes. En caso de realizar una dieta de carácter natural, es importante seguir a rajatabla el modo de consumo para evitar no solo el desgaste del organismo sino, además, el famoso efecto yo-yo.